De huacas, convenciones y sacralidades en San Marcos

Alguna vez un profesor comentaba que San Marcos, como institución occidental generadora de conocimientos, seguía cumpliendo la misma función de aquel lugar donde se ubica actualmente. En una pequeña expedición arqueológica a la Huaca San Marcos, se encontró un jarrón repleto de semillas deshidratadas. Quienes realizaron el hallazgo se llevaron una sorpresa, cuando de estas semillas comenzaron a brotar pequeñas raíces luego de plantarlas. Esto significaba el éxito de aquellos sujetos que hace milenios se preocupaban por los tiempos adversos. La crianza de estas semillas era la salvaguarda de su propia sabiduría. Experimentar con estas semillas para lograr un estado de conservación les habría llevado tiempo de experimentación y tras obtener el estado requerido fueron depositadas, hasta que los arqueólogos universitarios se toparon con ellas. Es un mensaje de los sabios precolombinos para los nuestros del ahora.

¿Era la sabiduría un aspecto ligado solamente al conocimiento? ¿Acaso no es una experiencia total? En los últimos años, decenas de miles de seguidores de Jehová se congregan en el estadio de la Universidad para las convenciones organizadas por el Movimiento Misionero Mundial (MMM). Esta convención por una semana forma parte de la cotidianidad de los sanmarquinos. La mayoría siente la interferencia de las alabanzas de los congregados como una rotunda blasfemia a la imagen de la universidad, al entenderse esta como cuna de conocimientos y lo religioso como mera superstición. Tal vez sea por este aspecto por el que poco se valora el carácter sagrado de las huacas de antaño, y que estas convenciones mantienen vigentes.

Son cientas las delegaciones asistentes a la convención. La vida académica de la Ciudad Universitaria y sus alrededores se transforma, centralizando toda la dinámica al Estadio, por la espiritualidad vertida por los seguidores de Jehová. Ellos necesitan todas las comodidades que las avenidas, ahora convertidas en ferias, solventa. Los vecinos y ambulantes, sobre todo en la avenida Venezuela, ofrecen alimentos, biblias y quitasoles. Además, se ofrecen en alquiler, habitaciones para los peregrinos para su permanencia en la convención. Toda una dinámica económica se articula alrededor de lo sagrado. 

El estadio fue construido sobre la Huaca Concha. Esta no sobrevivió la suerte de la Huaca San Marcos que aún sigue resguardando la zona con su imponencia. Un antiguo peruano, al viajar hacia nuestro presente, tomaría con normalidad la congregación de estas decenas de miles de personas. En un lenguaje extraño nos afirmaría que siempre ha sido así, y probablemente se les uniría, extrapolando su culto a los astros o a las fuerzas telúricas con las de Jehová, o tal vez siguiendo su culto a los astros y a las fuerzas telúricas con los cantos y alabanzas que hacen los seguidores de Jehová. De todas formas, a pesar de que el estadio signifique modernidad y civilización, el elemento de sacralidad difícilmente se sustrae. Al contrario, se reafirma y fortalece.

Lorenzo Huamaní

Ilustración: Nicolé Hurtado Céspedes

Un comentario sobre “De huacas, convenciones y sacralidades en San Marcos

  1. Que daño irreversible para el espíritu san marquino, en otros tiempos, cuna de la reflexión, el espíritu crítico y la rebelión de 1980. Hoy, empapelado de biblias y religión. ¿Pondrán la otra Mejía los estudiantes, en lugar de rebelarse?

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